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jueves, 21 de marzo de 2013

Capitulo trigésimo quinto “ostiaaaaa…. no hagas esooooo…”



Capitulo trigésimo quinto “ostiaaaaa…. no hagas esooooo…”

Uno de mis primeros viajes, a Italia y Suiza, cuatro amigüitos. En un mercedes antiguo (he dicho antiguo, no viejo).

Hace ya veintitrés años. Jo, como pasa el tiempo.

En Ravena. El único recuerdo que tengo de esta ciudad es que llovía, llovía y llovía. De hecho, no pudimos salir del camping en todo el día. Y todo el día metidos en el camping dos de la cuadrilla del porrón, ya os podéis imaginar lo que ocurrió. Pues eso mismo amigos, las existencias de cerveza del bar temblando. Recuerdo que llegamos, montamos tiendas y empezó a llover. Bueno, ya parará. Vamos a tomar algo al bar del camping. Pues almorzamos, comimos y merendamos allí, todo ello regado con abundantísima cantidad de cerveza. Ya medio pedos, (los del porrón, of course, que los otros eran +- abstemios) nos fuimos a ver Rávena. Lo único que vimos fue un camino embarrado (ostiaaa, como llovía), un bar en Rávena y vuelta al camping. Cena y más cerveza. Y a dormir la mona.

Era verano, hacía calor y aunque llovía, dejamos la tienda entreabierta. Por la mañana, un chillo me despertó

“ostiaaaa, a ti no te pican o queee”

Abrí el ojo, y mi compañero de tienda estaba bajo una nube de mosquitos (todos, absolutamente todos estaban cebándose con él), y sobre mí ni uno solo e esos indeseables. Que cuadro. Por poco me muero de la risa.

El camping era un lago y todavía llovía a mares. Recogemos las tiendas, metimos todo lo mojado en la camarica del río que llevábamos y nos dispusimos a partir.

Dos de nosotros fuimos a recepción a saldar cuentas. El dueño, superamable, consultó el tiempo y nos dijo que en Venecia no llovía. Pues a Venecia. Y el señor nos trazó la mejor ruta, nos señaló camping con bungalows, aparcamiento en el lido…. Un gran tipo.
Perooo… en ese momento a uno de nosotros se le fue una ventosidad (silenciosa y traicionera), al par que otro del grupo entraba en recepción

“que pasa?, que pasa?, que pasa?”
“venga, vamos, vamos, que esto creo que va a oler mal”
“Ostiaaaa…… que asssco….. hij….uta.”

Ya en la calle y en el coche, vimos que el pobre hombre había abierto tooodas las ventanas de la cabañita (y mira que llovía) y estaba con la cabeza afuera

“Pero que cacho cerdo, con lo majo que estaba siendo el hombre”
“Joder, que se me ha escapao, y además es malo aguantarse ¿no?”
“Pues la próxima vez te mueres. Joder que marrano”

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