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viernes, 29 de marzo de 2013

Capitulo sexagésimo quinto “haz caso, parte cuarta”




Capitulo sexagésimo quinto “haz caso, parte cuarta”

Ultima noche en Namibia. Al otro día, cruce de fronteras, con los escalofríos que conlleva cruzar esas fronteras terrestres. Otro país Botswana. Ya os conté un día que Botswana es la estrella y Namibia y Angola los estrellados. A unos les tocó un regalo en forma de las minas de diamantes mayores del mundo y un gobierno de gente buena, sensata y formada. No vivieron guerras. A otros, absolutamente nada y ser dirigidos por una cuadrilla de sátrapas esquilmadores y rayando en lo asesino. Encima Angola se tuvo que tragar una guerra civil larga y cruel. Pero a los tres les ha tocado la plaga del SIDA que va a devorar a su población más joven y formada. Así es África, no admite ganadores.

Esa noche dormimos a la orilla de las cataratas Epupa (buscad en google imágenes y podéis alucinar). Os pongo alguna fotico de mi cosecha.

Como todo sitio tropical y con agua al lado, el grado de humedad es infernal. Y por la noche, se mete el calor en la tienda y no hay quien pare de calor. El camping estaba muy bien montado, con un bar cafetería encima de una estructura de madera a unos cinco metros del suelo y unas vistas al río maravillosas. Además, una terraza estupenda.

Nos metemos en la tienda. En tres minutos, sudando como un animal

“Yo me voy a dormir a la terraza, aquí no hay quien pare”
“No jodas, que recomiendan no dormir fuera”
“Bahh, allí arriba no hay problema, no va a subir ningún bicho grande por las escaleras, que están abiertas y tienen miedo. Además se les oye. Y prefiero morir devorao que de calor”
“Tira para arriba pues. Vamos”

Cogimos las colchonetas y a la terraza. La verdad es que la noche era magnífica y con un poco de brisa. Así sí.

En esto, una tremenda ventosidad atronó en la noche namibia

“Parece que va a haber tormenta”
“Parece”

Al poco rato, un compañero de viaje aparece con su colchoneta. Era un tío bragado, guarda de campo en la comunidad de Castilla la Mancha. Un poco Salazar.

“¿Qué pasa Vicente?”
“Que no hay dios quien duerma en la tienda con el calor. Ya veo que habéis tenido la misma idea”
“Si”
“Si”

Se tumba a nuestro lado. Y un nuevo pedo en la noche namibia

“Parece que va a haber tormenta”
“Parece”
“Parece”

Pero no, la verdad es que no llovió. Hizo una noche fantástica. Los truenos quedaron en sólo eso, truenos. Ese día también visitamos una de las tribus mas orgullosas y peculiares de África, los Himba

Os pongo fotos del sitio. La banda sonora os la ahorro.





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