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jueves, 21 de marzo de 2013

Capitulo trigésimo tercero “pero como ostias no me he fijado”



Capitulo trigésimo tercero “pero como ostias no me he fijado”
Por Siria, la desgraciada siria actual. En la ciudad de Aleppo, posiblemente la más antigua del mundo; puesto reclamado también por damasco.
Esta ciudad tiene una ciudadela encima de una montaña, y se precia de que jamás ha sido conquistada. Además, arquitectónicamente es muy armoniosa, con un estilo uniforme y definido. Una auténtica sorpresa en este viaje.
Supongo que pasarán años hasta que podamos volver a ver ese país con tranquilidad para un turista y que sus habitantes, de los que guardo un recuerdo de personas formadas y respetuosas, puedan volver a vivir en paz. En democracia y libertad nunca lo han hecho
Salí a dar una vuelta después de cenar por Aleppo. Plano en ristre, camarica de fotos y la guía, turista total con la sana intención de fotografiar la ciudadela desde abajo y de noche.
Elijo plano, monto la cámara, fijo velocidad y obturador y hago mi foto. Y entonces me fijo, la bandera de siria en primer plano (esta prohibido fotografiarla) y debajo de ella una sección del ejército sirio, con un vehículo blindado y un todoterreno. Y un teniente con una barriga prominente, unos cuantos años y un bigote como el de Sadam Hussein. Se dirige a mí y me hace el gesto internacional con el dedo de “ven aquí majico”
Nuevamente, la película del expreso de medianoche en mi cabeza y esta vez sí que mi vida desfiló delante de mí. Me encomendé a todos los santos, a ala, a manitu y a buda y me fui aproximando al teniente. Solo acerté a decir
“Salam aleikum”
“Maleikum salam”
El teniente tenía una sonrisa que yo no sé si era de contento o de depredador que ha pillado presa. Se dirigió a mi en un correcto inglés y me pidió la cámara. Se la doy y….
“Ponte, ponte aquí con mis hombres que ya te hago yo una foto con ellos”
Pues eso, volvió a donde yo había tomado la foto, me coloqué obedientemente con la sección y el teniente tomó la foto. Di la mano a todos los soldados, al oficial, adiós, adiós, media vuelta y sin mirar atrás de dirigí a la primera bocacalle más cercana que pillé. Cuando la enfilé me dije a mi mismo tonto unas cuarenta veces y más tranquilo ya seguí mi paseo.
Amigüitos, mucho ojito con lo que fotografiais, si en vez de con un teniente amable topais con uno cumplidor de sus obligaciones, podeis acabar en comisaria (comisaria de un pais dictatorial= chungo chungo chungo

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