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Música

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lunes, 6 de agosto de 2018

Historias de los abuelos. Aquello sí era correr

Música de hoy, puessss...... María Dolores, la novia de Benito. "Toda una vida"





¿Que por qué me ha dado por esos paseos largos? Pues por varias razones amigüitos. Una de ellas es ponerme un poco en forma de cara al próximo viaje. Son bastantes días de trekking y unos cuantos de remar en piragua. Y evidentemente no me apetece ni ir el último ni como decía Rambo

"No retrasaré la marcha"

Otro de los motivos es un poco nostálgico. En una de las cenas de viernes salió el tema de como se vivía hace setenta años en este país. Y salió a colación que había abuelos nuestros que diariamente tenían que coger el petate a las tres de la mañana y como se suele decir,

"Carretera y manta"

Hacia unas fincas que están entre Peralta y Tafalla que son "La Venta San Miguel".

Tras este bonito paseo nocturno de tres horas llegaban al lugar. Se pegaban hasta las siete de la tarde allá currando (con la consabida siesta a la hora de mas calor) y a las siete de nuevo a Peralta otras tres horas. Casi nada la jornada laboral

Y había veces que el propietario de la finca no tenía efectivo para pagar el jornal (se pagaba diariamente) y los abuelos tenían que volver con alguna saca de trigo al hombro dado que el pago se había hecho en especies. Pues sí señor, aquello era vivir duro

Pues este es el segundo motivo, el de alguna forma "rememorar" aquellos paseos nocturnos que nuestros abuelicos se pegaban.

Lo que pasa es que hoy llevas ropa técnica para el calor. Raciones energéticas. GPS si es necesario. Un smartphone para por si acaso. Agua y hasta filtro de agua por si toca beber de un charco. Un calzado cojonudo. Y la seguridad del 112. Eso entonces no había

Hoy os voy a contar una historia. Una historia de gente dura. Dura como el pedernal o el ferrocerio que todos debemos llevar en nuestra mochila.

Se ha puesto de moda últimamente las carreras de larga distancia. Quien mas y quien menos de los que hacemos deporte conocemos a sufridos deportistas que hacen carreras de ciento y pico kilómetros. Y los miramos con una mezcla que está entre admiración y "tuestasloco Briones". Es que hace falta ganas para pegarse esos palizones. Y evidentemente, entrenar mucho y estar muy en forma

Ahora pongámonos en perspectiva. Guerra Civil española. Año 37. Verano. Aragón. Un calor del demonio. Moscas. Sol en lo alto achicharrador. Poco alimento y malo. Agua escasa. 

Y llega una petición de auxilio desde Zaragoza solicitando suministros bélicos a los diversos cuarteles de las diversas ciudades que perimetran la capital del Ebro. 

Nuestros protagonistas estaban acantonados en Sabiñánigo, en las estribaciones del Pirineo y a  ciento catorce kilómetros de Zaragoza. Y reciben la orden de coger una reata de mulos militares, cargarlos de munición y correr a socorrer la ciudad

"Tenéis que estar mañana"

Era la orden. Por delante toda la noche y todo el día. Y era verano y con alpargatas. Como os digo, malcomidos y débiles. Se pusieron en camino y........ llegaron. Joder que si llegaron. A puro de correr y de arrear a los mulos

"Es que había que llegar"

Es lo único que decía el viejo abuelo de un conocido mío.

"Había que llegar. No quedaba otro remedio"

Y no le daba importancia al hecho.

Un homenaje a aquellas personas duras que iniciaron el camino para que todos vivamos como vivimos.

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