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domingo, 15 de diciembre de 2013

Recopilación dominical. Cosas que se aprenden viajando

Hay veces que ves la iniquidad y la mala ostia humana viajando. Las prisiones que han sido a lo largo de la historia es buena muestra de ello

Capitulo quincuagésimo tercero “prisiones, parte cuatro”

¿Cuál es el oficio más viejo del mundo?. Que no, que no. Que no es ese. Es carcelero. Antes que ese que habéis dicho

Octubre, un buen mes para viajar a Sicilia. Si queréis ver arte griego, no vayáis a Grecia. Id a Sicilia. Está llena de columnas dóricas y jónicas. Y todas con su basa, fuste y capitel. 
Sicilia, como sitio de paso que ha sido, tiene rastro de multitud de culturas. Por aquí se dieron un garbeo los fenicios, griegos, cartagineses, romanos, normandos y vikingos, aragoneses y catalanes, italianos….. y otro y yo.

Un sitio próximo para que vayáis, buen tiempo, mucho macarrón y pescado, muuuuucho arte y los de Palermo están como un cencerro. Un sitio divertido. Demasiado limpio para mi gusto personal, pero bueno, a todo se acostumbra uno y hasta la higiene puede llegar a ser soportable. Aquí murió Arquímedes en el asedio de las tropas romanas durante la segunda guerra púnica; eso sí, tras haber ideado una serie de cacharros que hicieron la vida imposible a los legionarios

A estos viajes que yo denomino “cómodos y limpios” ya va mas gente que a la maravillosa, sucia y sudada Africa. En un autobús de cincuenta y dos plazas te encuentras de todo. Lo que mas abunda es lo evidente, gente maja con ganas de pasarlo bien y de reírse. Pero siempre tienes otros estereotipos: el pesao, el pesao pesao, el que no le gusta la comida, el que siempre tiene que ser primero, el que si alguien está enfermo el ya estuvo ayer y estuvo peor, el listo que sabe mas que el guía, el que ha viajado mas que entre todos los demás, y el que cuando tú dices que has estado en un sitio te pregunta ¿viste tal sitio?¿no? PUES TE PERDISTE LO MEJOR. En este viaje a Sicilia venía un elemento que en su persona atesoraba todas esas virtudes. Cuando lo localizas aprecias que en vez de seis de cincuenta sea uno de cincuenta el plasta, con lo cual, con evitar a uno acabas. Lo malo es que si te acorrala y te coge por banda, puedes acabar cometiendo un asesinato.

Bueno, a lo que vamos.

Siracusa fue gobernada hasta su incorporación a Roma por una figura que recibía el nombre de “Tirano”. Y ya conocéis la acepción española de tal palabra; todo dicho. En esta ciudad hay unas canteras de piedra de donde se extraía el material para la construcción. Los que allí trabajaban eran los prisioneros de las guerras que Siracusa mantenía con Atenas, esclavos que su único cometido era sacar piedra caliza y morir allí. 
Son la únicas canteras de piedra que conozco que son subterráneas. Es algo que va totalmente contra la lógica, el sentido común, la economía y la optimización industrial. 
Pero eso sí, si cuando el sentido no es sacar piedra si no putear y joder al personal, estaban muy bien pensadas. Diossss que sitio tan lúgubre. 
Allí estaba el pesao que os he descrito, que además de todas las virtudes que os he descrito estrenaba en ese viaje una novia treinta años mas joven que el y a la cual, evidentemente, intentaba epatar con su sabiduría y conocimientos (ahhh, y era argentino, de los argentinos pelmazos)

“Viteh cariñito mío, cuannnto shufrimieeeento y dolorrr se inflihió a la espesie humana por parte de …….”
Y mi compañero
“La madrequeparioalhijoputa pesao este. A ver si hay suerte y se desploma la cantera y lo pilla debajo”
“La verdad es que el tío es insoportable”

En Sicilia se inventó otro artilugio para joder al personal. Un toro tamaño natural forjado de bronce y hueco. ¿Qué cual era la gracia?. Se metía al futuro fiambre dentro del toro, se cogía leña, se acopiaba bajo el vientre del toro y se le prendía fuego. Cuando el toro se calentaba (se ponía al rojo), lo alaridos que emitía el desgraciado hacían parecer que el toro mugía.
Divertido ¿ehhh?

Un enlace a la orejica

http://www.lasicilia.es/oreja_de_dionisio

Y al torito bravo

http://es.wikipedia.org/wiki/Toro_de_Falaris

sábado, 14 de diciembre de 2013

Recopilación de sábado. Día de Santa Lucía y porquería por nuestros alrededores

Bueno, ayer fue Santa Lucía, día en que la trrrrradición y lo nuestrrrro dice que se sube al monte a merendar. La verdad es que a mí siempre me ha gustado este día, de peque siempre subía y siempre se pasaba bien

Pero amigos, que el monte no sólo está ayer. Disfrutad de él y subid cualquier otro día. El barranco de Vallacuera está para vuestro gozo cualquier día del año. Y también tengo la sensación de que poco a poco la gente vamos siendo más cuidadosos con el tema de basuras y vertidos. A ver si me doy una vuelta estos días por la zona de las ruinas de la Ermita de Santa Lucía a ver que tal se ha quedado de basura. Espero que haya poca. Por si acaso, me cogeré un par de bolsas de plástico para recoger lo que algún guarro haya dejado.

Os dejo con un antiguo post que viene ni que pintado. Los tiempos cambian, pero poco. Es de cuando aún esta metido en el Consejo Local de medio Ambiente. Cuando aún creía en eso


Comentamos el estado en que se encuentra la zona de “los cisnes”. Podéis encontrar: bolsas de jojitos, chuches, chicles, pan, meriendas, almuerzos, goyures, danacoles, la llave del agua cerrada cuando el guarda la había abierto, la llave del agua abierta cuando el guarda la había cerrado, plásticos por los carrizos, anzuelos (que luego se tragan los cisnes), niños intentando (y consiguiendo) atrapar los patos alicortados, muchas cacas de perro, alguna caca humana, zapatos del pie izquierdo, plorespan, paraguas que el viento me rompió y aquí lo tiré…..

BASURA Y MAS BASURA

Yo participé en la construcción de esa urbanización y colaboré en la gestión para la mejora del meandro viejo. Y fue una obra de las que me quedé satisfecho, quedó bonita y con una gasto mínimo para el Ayuntamiento. 

Ahora me la encuentro degradada, mal utilizada y sucia. Es un almacén de mierda que da vergüenza enseñarlo. Por mi parte propuse que de una vez se cierren los caños de agua, se quiten los cisnes (creo que no nos los merecemos), se eliminen los caminos y que se labre a base de bisurco. Que paseemos por arriba y que veamos la madre vieja desde el helipuerto. Sinceramente, no nos merecemos este paraje que lo tenemos a TRES METROS del pueblo. 

Es cierto, que la policía municipal está para algo. Pero ya os aviso, a quien vea tirar algo lo pienso denunciar, aunque luego me gane una ostia o me dejen de hablar. Y si todos hiciésemos igual, ese sitio estaría como debe estar LIMPIO Y SIN COSTE para nuestro bolsillo

viernes, 13 de diciembre de 2013

Capítulo octogésimo octavo “Siempre hay clases”

Mi viaje a Nepal para mí fue un antes y un después. No por la tontería esa de la “espiritualidad que se respira” ni chorradas de esas. Treinta días caminando por un vergel, entre las montañas más altas del mundo, en buena compañía y sin prisas te cambia aunque no quieras.

Es una especie de camino de Santiago pero a lo bestia. La verdad es que hay que estar en buena forma para acometer la aventura. A mí me pegó una tendinitis de caballo a mitad del trayecto, y tuve que estar tres días apretando los dientes en cada paso de bajada de cómo me dolía una rodilla. Pues eso, a base de pomadas y bastón se bajó la inflamación, por que buscar un centro de salud ni que pensar en ello. Te das cuenta de lo desamparado que puedes llegar a estar cuando la mas mínima molestia te puede dejar tirado.

Aunque parezca mentira el Parque Nacional del Everest no es un sitio muy visitado. Creo que tiene una afluencia de unos diez mil visitantes al año. Pensad que seguramente en una semana en verano el pirineo lo duplica. Así que lo que os digo, un sitio muy recomendable para los paseantes que deseen conocer paisajes y gentes nuevas y sin aglomeraciones.

La fauna humana con la que te cruzas es de lo más variopinta. Ya os hablé del americano ese que tenía todo el aspecto de pacificador-espía de la CIA y del noruego millonario y ultradeportista.

Nos tocó otra pareja que llevaba aproximadamente la misma ruta y los mismos tiempos. Chico y chica, británicos de pura cepa. No sé si eran los Duques de Edimburgo o más. Viajaban como se supone que viajaban los viajeros de mitades del siglo XIX con las mejoras del XXI. Me explico

El y ella iban perfectamente conjuntados con lo último en ropa técnica para el monte de la mejor marca que entonces había. Unas botas punteras y mochilitas estupendas. Digo mochilita porque creo que más de un forro polar y una cantimplora no cabían. Y los dos con el mismo modelo de ropa. Estaban para comérselos.
Iban ayudados por no menos de diez porteadores que llevaban su equipaje, para que alucinéis. Cocinero, ayudante de cocina y jefe de expedición. Tienda de campaña con ducha. Su tienda de dormir, que cabías perfectamente de pie y otra tienda que hacía las veces de cuarto de estar. Y luego las tiendas de los porteadores.

Nosotros íbamos durmiendo en las pensioncitas que encontrabas en los pueblos. Ellos llevaban un campamento que ya lo quisiera para sí el duque de Inglaterra cuando hizo el treckking del Annapurna.

Así pues, para cuando llegaban al final de cada etapa ya les habían montado el campamento. Entonces se metían en su tienda de ducha. De ahí salían perfectamente acicalados y limpios como una patena. Y lo mejor, el con un traje inglés de Saville Road y ella vestida que parecía Laura Ingalls (os acordáis, de la casa de la pradera). Yo creo que cada día llevaban una ropa distinta.

Para ese momento el cocinero les había montado una mesita y dos sillas mirando hacia la puesta de sol. Se sentaban el caballero y la dama y les servían un té con pastas y allí tomaban su té de las cinco. Era alucinante.

Por la noche se retiraban a sus aposentos y por la mañana ya les habían preparado un delicioso desayuno inglés con huevos, bacon y alubias. Doblemente alucinante.

No sé la pasta que tendría aquella pareja, pero yo creo que estaban pútridos de dinero. Ya os digo que menos de diez personas no movilizaban

A mis compañeros les llevaban los demonios. Que si que par de pijos. Que si esto no es el monte. Que que se han creído. Y todo tipo de adjetivos despectivos que se os ocurran.

Oye, pero que llegaron a donde nosotros llegamos. No eran un par de flojos precisamente.

Y en confianza, a mí lo que me daban era una envidia que me llevaban los demonios. No por viajar como ellos viajaban, que yo prefería ir sucio. Si no por poder tener la capacidad de poder viajar como ellos aunque optara por la roña. Que es lo que me gusta en este tipo de viajes.

Vaya par. Casa de la pradera total. Pero millonarios (millonarios en libras, que en pesetas lo era cualquiera)


Y si os gusta lo del camino de Santiago, cuando Nepal se normalice animaos a ir allí. No es caro. Poco más de lo que cuesta el vuelo y vivir allí es muy barato. Evidentemente es barato si vives como los nepalíes. Si pretendes ir de duque, como que no

jueves, 12 de diciembre de 2013

Auténticos héroes (3)

Hay muchos libros por ahí pululando en los que se nos marca qué es lo que tenemos que hacer para ser “líderes de grupo de trabajo”. Si lees alguno te das cuenta que la mayoría son basura. Casi todo es la “motivación”, el “espíritu de grupo”, y bla bla bla. Cuando lo que te encuentras por muchos sitios es el típico trepa que tiene pelos por entre los dedos de los pies y que lo único que le preocupa es salvar su culo como sea.

Yo creo que para poder liderar un grupo de gente principalmente hace falta una cosa. Simplemente no pedir a nadie algo que tú no estes dispuesto a hacer. Así de simple

Cuando hablamos de la historia de las expediciones polares siempre nos vienen a la cabeza dos nombres; Amundsen por ser el primeo que llegó y Scott por ser el que murió. Aquellas personas tenían que ser de una madera especial. Adentrarse en un continente enemigo del ser humano, a lo desconocido, sin saber cuánto ni dónde y sin posibilidades de rescate cuando lo único que podías ganar era fama y lo más probable es que perdieses la vida era el paradigma de la heroicidad y la locura.

Yo los comparo con la expedición de Colón por el Atlántico, con la de Magallanes o en tiempos modernos con un astronauta. Que hace falta valor para meterse en un cacharro y salir fuera de la Tierra a darse un garbeo.

Hubo un marinero que fue en expediciones tanto con Scott como con Amundsen. Y cuando le preguntaron por cual había sido su mejor jefe, el hombre honradamente contestó:

“Como jefe de una expedición científica, elegiría a Scott; para un raid polar rápido y eficaz, a Amundsen; pero en medio de la adversidad, cuando no ves salida, ponte de rodillas y reza para que te envíen a Shackleton”

Este tercero es el gran desconocido por que ni llegó ni murió. Pero podía enorgullecerse de una cosa. Jamás perdió a un hombre en sus expediciones.

Amundsen ya había llegado al polo sur, así que Shackleton se planteó el más difícil todavía. Atravesar el continente de punta a punta. Puso un anuncio en el periódico y se le apuntaron 5.000 voluntarios. Eligió a 26 e inició el viaje. Era 1914 y estalló la primera gran locura mundial, pero su viaje no se clausuró

Todo empezó mal y su buque, el Endurance (Resistencia), se vio atrapado en la banquisa helada  del mar de Wedell. Sin poder tirar ni para adelante ni para atrás el buque resistió nueve meses atrapado entre los hielos hasta que se empezó a resquebrajar el casco. Los tripulantes abandonaron el barco y arrastrando las lanchas llegaron al mar libre. Lanzaron las lanchas y a puro de remos y cojones alcanzaron un islote que se llama Isla Elefante, perdido en la inmensidad del océano polar. Entonces Shackleton eligió a seis marineros y en una barca se liaron a tirar de remo a lo largo de la mareante cifra de 1.500 km buscando las islas Georgia del Sur, donde había una estación ballenera. Y llegaron, pero al otro extremo de la isla. Shackleton y tres hombres más cruzaron esa isla haciendo unas escaladas que rayan en la locura. Incluso es la primera vez que está documentada que se hizo escalada en un glaciar. Tras cruzar la isla se presentó en el campamento ballenero, abrió la puerta de un hangar y simplemente dijo a los allí presentes

“Soy Shackleton”

Semanas después sus hombres desfallecían desesperados en la Isla Elefante cuando vieron aparecer la silueta de un barco. Era un remolcador chileno y en la proa, comandando el navío, estaba Shackleton. Desde ese puesto contó a los supervivientes y vio que todos sus compañeros seguían vivos.

Shackleton no consiguió ninguna hazaña. Bueno, quizás sí una. Que después de dos años viviendo en el infierno consiguió volver a casa con toda su tripulación

Ahora pensad amigüitos. ¿De tener que salir a lo desconocido, con quién iríais? ¿Con un Shackleton, con un Scott, o con un Amundsen?  Yo tengo clara mi elección.

Shackleton jamás pidió a sus hombres algo que él no estuviese dispuesto a hacer. Era un líder de verdad. Y un héroe. Pero como ni murió ni fue el primero, nadie hizo películas sobre él. Otra cosa. Este hombre siempre se pone como ejemplo en los libros que os he citado. Pero ninguno de los negocios que emprendió funcionó. De hecho murió prácticamente arruinado en un viaje de conmemoración de su hazaña. Y está enterrado en las islas Georgia del Sur

“Reza por qué te envíen a Shackleton”

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Capítulo octogésimo séptimo “vendedores pelmas y buenos vendedores”

Reconozco que a veces la fama que me ponéis está justificada. Hace ya muuuchos años que cuando salgo de viaje me traigo exactamente lo mismo que saqué de casa pero un poco más sucio. O sea, que no compro nada de nada, ni para mí ni para nadie. Bueno, tampoco es exactamente cierto, si veo algo bonito o curioso sí que me hago con eso, pero esa manía que le entra a los turistas de los últimos días dedicarlos a comprar todo tipo de trastos de recuerdos es algo que servidor no practica.

“Esto para la tía Enriqueta, esto para tu cuñado, esto para….” Y así una larga lista interminable. Lo más gracioso es que luego lo puedes adquirir en cualquier Corte Inglés, normalmente más barato y con garantía. Pero bueno, como dicen los turistas:

“Es que no es lo mismo, es el hecho de haberlo comprado en….” Y hala, trasto que te crío a la maleta. Yo disfruto con mis compañeros de viaje cuando piden mi docta opinión:

“Un espanto y un horror. Bueno, si la persona a la que le vas a regalar ese engendro te cae mal lo entiendo”

Como os digo, soy de la escuela que cree que ir de compras cuando vas de viaje es una considerable pérdida de tiempo. Otra cosa es que si pasas y ves algo majo lo compres, eso sí, pero estar dos días acelerado comprando trastos abominables es una melonada.

Hay dos ciudades que creo que son la meca de las compras, Nueva York y Estambul. En la primera puedes comprar casi de todo, bueno y malo. En la segunda abundan los chochos y los trastos de gusto apaleable. Pues eso, otro amigüito y yo por Estambul

Es un destino que os recomiendo. Coges el avión y en cuatro o cinco horas estás allí. Un clima parecido a Barcelona. Y una ciudad encantadoramente portuaria. Un auténtico crisol de civilizaciones y con un pasado histórico que te cagas. Se come estupendamente y hay muy buen ambiente. Esa mezcla de asiático y europeo es de lo más curioso.

Además yo sitúo (he dicho yo, ehhh) la cuna del parlamentarismo moderno en Estambul. Lo justifico. Cuenta la leyenda que cuando las tropas de Mehmed II estaban bajo las murallas afilando la gumías para iniciar la degollina, los dirigentes estaban en palacio discutiendo sobre si los ángeles tenían o no sexo y caso de tenerlo si eran chicos o chicas. ¿Os suena amigüitos? La población con un problema tremendo y los dirigentes a lo suyo. Muy actual

Pues eso, que vayáis a Estambul si podéis que os lo pasaréis de primera. Hasta merece la pena ir de escaparates, que es divertido. En eso estábamos, viendo el escaparate de una tienda de alfombras que tenían buena traza. Y hablando en español. Salió el dueño de la tienda y en un castellano puro y con acento de la meseta se dirigió a nosotros. Inició una agradable conversación y nos contó los problemas que había en la ciudad y en el país. Un tipo ameno y culto. Poco a poco fue llevando el tema a dónde le interesaba, las alfombras. Y en un estudiado momento nos preguntó que de dónde éramos. Que del norte de España.

“¿Ah, sí?. Tengo un hermano en Bilbao” y a partir de ahí bla,bla,bla… Un poco más de charla y nos invita a pasar. Nos ofrece el típico té y sigue la conversación. Quince minutos, más o menos. El tiempo que tardó el señor en  darse de cuentas que sus posibilidades de encasquetarnos una alfombra tendían a cero. Enseguida zanjó la charla y salimos. Pasamos al siguiente escaparate y allí estábamos contemplando el género cuando otros dos españoles se pararon en la anterior tienda. La misma estrategia, los mismos temas, los mismos ganchos…. hasta que llegó el momento de

“¿De dónde son ustedes?”

Contestaron que andaluces. Y el hábil vendedor

“Tengo un hermano en Granada”

Oye, ganas nos dieron de quedarnos a ver cuantos hermanos tenía el alfombrero repartidos por toda la geografía española.

Un auténtico artista. Y creo que los andaluces picaron

martes, 10 de diciembre de 2013

“No soy un santo”

Bueno, ha fallecido Nelson Mandela. Ha muerto de lo que muere la mayoría de la gente, de tanto vivir. Ahora su figura se engrandecerá, aunque hay que reconocer que el Sr. Mandela ya en vida ha visto reconocido su trabajo y esfuerzo. Ha visto el final del apartheid, algo que en esencia se puede clasificar como genocidio, esto es, condenar a una persona exclusivamente por su origen

Siempre os digo que África es un continente duro, que el ser humano salió de allí pero que esta tierra actualmente es hostil al hombre.

Imaginaos la Europa del siglo XVII, donde la roña, la mierda y la podredumbre campaban por doquier. Conocemos la emigración a América, pero hubo otro flujo que se dirigió a Sudáfrica. Allí se creó la colonia de lo que ahora es Ciudad del Cabo, y desde este emplazamiento y muy lentamente los colonos holandeses fueron avanzando hacia el norte. Pensad en esta gente en el siglo XIX. Pensad que a principios del siglo XIX hubo un jefe zulú, de nombre Shaka Zulú, que unió a las tribus zulúes que estaban desperdigadas y creó lo más parecido a un ejército europeo de la época. Arrasó la actual Botswana y el norte de Sudáfrica dejando aquello como un erial. Pocos años después los colonos avanzan con sus carretas por el veld sudafricano. No dan crédito a sus ojos, unas tierras fértiles, con abundante caza, con agua, con una orografía amable y totalmente despobladas.

“Dios nos ha puesto estas tierras para nosotros”

Era el pensamiento que aquellos calvinistas holandeses tenían en mente. Eran gente muy dura. Como os digo; una carreta, unos bueyes, aperos de labranza, la mujer y los hijos, un poco de carne seca, un pistolón en una mano y la biblia en la otra. Y un horizonte verde ante sus ojos de lo que parecía la tierra prometida. No había nadie porque todo el mundo había muerto en esas guerras tribales entre zulúes y el resto.

Aquellas gentes se pensaban que eran el pueblo elegido. De hecho plantaron cara hasta al Imperio Británico y mantuvieron dos guerras contra ellos.

Y ese sentimiento y ese orgullo se fueron transmitiendo de generación en generación y se  transformaron en una idea de superioridad frente a los negros nativos que poblaban Sudáfrica. Frente a ese sentimiento de superioridad racial y a esa creencia de “pueblo elegido por Dios” es con lo que tuvo que luchar Mandela y lo que le costó veintisiete años de cárcel.

Desde mi punto de vista la grandeza de Mandela fue que aun siendo el protagonista no llegó a ejercer como tal. Creo que no era un ególatra y conocía sus limitaciones como hombre.

Hay una frase que se le atribuye

“No soy un santo. Al menos para ti, que un santo es un pecador que simplemente sigue esforzándose. ”

De sobra sabía que la santidad no era su principal virtud.

Y ya que estamos de frases, hay una que es el lema del SAS británico

“Who dares wins”, o sea “El que arriesga gana”

Yo creo que este lema guió a Mandela toda su vida, y esa constancia fue la que le hizo vencer.

Ha muerto un hombre valiente. Pero mucho me temo que la actual Sudáfrica tampoco es el país con el que el soñó

lunes, 9 de diciembre de 2013

¿Hay obras en el monte?

El otro día un amigüito me contó que había visto unos vertidos de escombros en el monte. Concretamente junto al poste de telefonía móvil. Bueno, gentilmente se ofreció acompañarme e hice el reportaje que ilustra estas líneas

¿Qué se ha hecho, en esencia? Echar escombros y restos de excavación de las obras de pavimentación de las calles en la ladera del barranco.

Hala que voy

Tampoco me voy a explayar mucho. Simplemente está prohibido hacer lo que se ha hecho. Y está prohibido por parte de una legislación a nivel nacional. Pero claro, si es un Ayuntamiento el que lo hace o lo consiente, parece que cambia la cosa.  Vuelvo a lo que reconcome y que cabrea. La administración saca unas leyes y luego es la propia administración, sobre todo municipal, la que la transgrede. Si llego a ser yo o un cliente mío quien tira medio dumper de escombros en esta zona hubieran aparecido el seprona, los forales, el guarda del monte y hasta el ejército. Hubiera aparecido en el periódico (supongo que en páginas interiores, no en portada) como imputado por delito medioambiental. Pero un Ayuntamiento no.

“Es que está mejor. Es que mira qué bien ha quedado. Es que así nos sale más barata la obra de las calles”
Ciento y pico de excusas para justificar lo que no se puede hacer. Lo de siempre, si lo hace un particular, palazo en la cabeza. Si lo hace la administración, a callar.

A ver, que igual estoy hablando demasiado y este vertido-obra tiene proyecto de obras y estudio de impacto ambiental. Igual a salido a información pública en el Boletín Oficial de Navarra. Igual a estado colgado en el tablón municipal. Y mil iguales. Pero creo que no ¿Verdad?

Y seguro que si existe ese inexistente proyecto, no se contempla utilizar trozos de tubos de PVC y acometidas viejas de hormigón como relleno.

Y una de las cosas que también me molesta, la falta de gusto para hacer las cosas. Una vieja senda que baja al pueblo, tapada. Y ya desde un punto de vista técnico, el mío y el que me dan mis escasos conocimientos en materia de obras:

Ponerse a hacer un relleno con este material de esta granulometría al borde de un barraco que tiene la pendiente que tiene es comprar lotería para que en una época de lluvias el material de relleno vaya ladera abajo y tapone el barranco y la liemos.

A todo esto ¿Tiene el ayuntamiento permiso de la Confederación Hidrográfica del Ebro? Porque es otra entidad que algo tiene que decir y que las obras en barranco precisan su informe

Y todo esto ¿Para qué? Que me lo expliquen

Ahhh, eso sí. Luego vamos al monte cuatro amigos a hacer una iniciativa que reconozco que “no se puede hacer” y a nosotros se nos amenaza con hacernos caer todo el peso de la ley encima.

“Es que eso está prohibido por ley. No se os ocurra seguir”

Pues esto, también

Ahhh, y no os preocupéis, que no lo voy a denunciar fuera de este blog en ningún otro sitio. ¿Sabéis porqué? Pues porque si tengo razón y denuncian al Ayuntamiento de mi pueblo y le cae un multón, lo vamos a tener que pagar a escote entre todos los vecino

Sólo pido una cosa, que la administración sea tan fiel cumplidora de sus leyes como nos exige a los ciudadanos. Bueno, voy a pedir otra: que si hacen algo ilegal por lo menos que sea con un poco de gusto, por que utilizar escombros para relleno raya en lo zafio y en la bastez mas absoluta

Bueno, voy a pedir una tercera cosa, ya que estamos en época prenavideña. Que nos dejen acabar con lo que empezamos en esas diez hectáreas. Diez hectáreas de sesenta mil que ardieron. Sólo quiero que por una vez me traten como si fuera una entidad administrativa.

Hasta mañana