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viernes, 6 de septiembre de 2013

Arañas en nuestros montes




El otro día un amigüito publicó en el facebook una foto de una araña de buen tamaño que vio por la parte de los montes de Funes. 

La verdad que el bicho impresiona, pero que sepáis que es muy común en nuestra zona. No se trata de que ninguna especie alóctona haya colonizado nuestra zona por el cambio climático. Simplemente que este año debido a la abundante vegetación por las lluvias se ha propiciado su reproducción. 

Hace sus telas entre arbusto y arbusto, aprovechando zonas claras. Mide entre uno y tres centímetros el cuerpo y entre cuatro y seis con las patas. Como os digo, es muy abundante y este año, más

Se llama “epeira diadema”, y comúnmente “arañita de jardín”. Es una gran tejedora. No os asustéis por su aspecto ehhh, que no es una viuda negra ni cosas de esas. No os entretengáis en patearlas.







jueves, 5 de septiembre de 2013

Capítulo octogésimo “¡¡¡TE PILLE!!!”



Hace muchos años, viaje a la España profunda. Afortunadamente cada vez quedan menos profundidades en la Península Ibérica, pero hace veinticinco años las había. Y por las tierras extremeñas más aún
Extremadura es un sitio precioso. Si vais y lo conocéis os puede pasar lo que a mí, que no le veis sentido al nombre. El clima, el paisaje, las gentes, la historia… no ves lo extremo por ningún sitio. Unas perspectivas impresionantes, horizontes infinitos, verde y más verde y un clima bastante más amable que el que te pueden encontrar en el páramo leonés o en la meseta castellana.
Cruzar de las dehesas de las zonas bajas a un monte mediterráneo de matorral por donde no pasan ni los jabalíes en cuestión de pocos minutos  es toda una experiencia visual. Y el estar allí en aquella época, en la cual había mucha más diferencia que la que hay ahora en el modus vivendi entre el rico norte de España y los valles de Cáceres, era como viajar en el tiempo.
Extremadura es muuuy recomendable. Paseas por el casco viejo de Cáceres y casi te piensas que a la vuelta de cualquier esquina te puedes encontrar con Hernán Cortés. Está impresionantemente bien conservada esta ciudad.
Y todo ello aderezado con los productos que graciosamente nos ofrece el cerdo ibérico, unos quesos exquisitos y un buen gusto a la hora de asar el cabrito. Si vas es seguro que vuelves.
Luego está la dehesa, una herencia única en Europa. Es un paisaje de llanura irrepetible en Europa. Algo parecido lo encuentras en las grandes praderas americanas, el veld africano o la estepa asiática; pero en Europa, llanuras, sólo hay aquí. En Salamanca y Extremadura.
Uno de los día que volvíamos de hacer una pequeña excursión. Habíamos visitado una minicentral hidroeléctrica y por atajar nos metimos ladera abajo por una trocha. No íbamos muy despistados (por una vez en la vida).
Pocas decenas de metros antes de salir al camino donde teníamos los vehículos nos encontramos con un chaval de nuestra edad en cuclillas y con los pantalones en los tobillos. El pobre hombre había buscado refugio tras una jara para deponer y aliviar su intestino. Y allí, tras esa mata, creía haber encontrado la paz y la tranquilidad necesaria para tan ardua tarea.
Pero no. Como de la nada surgen cuatro personas. Lo miran. El mira a los otros con ojos de gacela atrapada. Recuerdo la tristeza y sorpresa con la que nos obsequió. Fueron unos segundos de silencio. Casi se podía cortar el ambiente. Y yo, que no tengo idea buena, sin pensar en las consecuencias me eché la cámara al ojo y le tiré una foto al pobre hombre en tan comprometida postura.
Abrió un poco la boca y fue incapaz de articular palabra. Antes de que se recuperase de tan mayúscula intrusión en su vida privada salimos pitando entre carcajadas y risotadas.
La verdad es que no fue lo más correcto que pude hacer, pero reír nos reímos un rato. En mi descargo tengo que decir que destruí la foto, no sin antes echar yo también unas cuantas carcajadas en casa recordando lo surrealista de la situación
Si es que tengo cada idea.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Pero que ecologistas se han vuelto en Japón


Sobre este tema la única broma va a ser el título. Murieron miles de personas víctimas de la tragedia del tsunami.
Una de las consecuencias de la ola fue la catástrofe de Fukushima. No os voy a contar lo qué sucedió porque estáis hartos de imágenes.
Sí que os voy a narrar el cinismo que están mostrando los educados y gentiles políticos nipones a posteriori.
Empujados por la opinión pública y como lo nuclear ya no es popular han cerrado todas las centrales nucleares del país. Bueno, no es exactamente cerrar lo que se hace con una central nuclear. Se la deja en situación de “parada en frío”. Se bajan las barras de control y se para la reacción en cadena. El U-235 sigue fisionando ahí pero cesa la reacción en cadena y la producción energética. Por cierto, la central se vuelve demandante de kilovatios porque hay que mantener los circuitos de refrigeración operativos. Pero eso es otra historia.
Como os digo, y movidos por las encuestas de opinión, los rectores japoneses paran la producción nuclear en Japón. Pero está claro que tienen que sustituir esa energía por otra. ¿Qué qué han hecho? ¿Han recurrido a las renovables? Pues no amigüitos, lo que han hecho es palear mas carbón a las centrales que tenían y empezar a construir otras nuevas a toda prisa y también de lignito. Es un combustible mucho más barato que el gas licuado.
Pues eso, en esas estamos con los verdes y limpios japoneses, poniendo todo perdido de CO2. Os dejo una gráfica de la producción eléctrica japonesa
http://commons.wikimedia.org/wiki/File:Electricity_Production_in_Japan.svg



Como podéis apreciar la gráfica de nuclear en 2013 está a cero y el combustible fósil incrementa en la misma cantidad.
Y lo más gracioso, el Tratado de Kioto. Todos os imagináis que se llama así porque se firmó en dicha ciudad japonesa. Pues ahora el Gobierno Japonés se desdice y “desfirma” el protocolo de turno. Donde dije digo a bombo y platillo ahora digo Diego. A cajcala el protocolo y a poner todo bien lleno de CO2
http://www.revistamundoverde.net/noticias-ambientales/japon-rechazara-segunda-fase-del-protocolo-de-kioto
Mucho hablar de energías renovables pero cuando lo necesitan a tirar del carbón. Cínicos


martes, 3 de septiembre de 2013

Plaga vírica en los conejos

Al hilo de la foto del otro día, la del gazapo. Por desgracia no es cuestión de suerte hacer una foto de este tipo. La explicación es sencilla: los conejos están afectados por una plaga vírica que está acabando con ellos. Y este estaba en las últimas, de ahí el que me dejara acercarme. Si no es imposible hacerlo
Hasta hace un par de años afectaba a ejemplares adultos pero ahora se está cebando con los gazapos.
¿Qué por qué? No se sabe. Y tampoco se está poniendo mucho interés por parte del Gobierno de Navarra en investigar los orígenes.

La foto la hice en la nueva repoblación que ha hecho Alfredo subiendo los altos a la izquierda, bajo la cuarta fila de molinos

Pasotismo y mutismo total. Antes se cebó con este animal la mixomatosis y ahora esto. Bueno supongo que pasará lo de siempre. Unos cuantos años sin conejo, la plaga remitirá sola y luego se volverá a recuperar. Y alguien sacará pecho diciendo que ha sido gracias a sus esfuerzos
Ojo con los esfuerzos, que luego salen hernias



lunes, 2 de septiembre de 2013

¿Cualquier tiempo pasado fue mejor?



Os pongo un texto que ha circulado por la red. No es mío, pero lo he encontrado tan simple e  interesante que no he podido evitar copiarlo

Página de facebook de Alex Ventura, director de Fitness Excellence.

Una buena reflexión acerca de cómo ha cambiando la vida en unos años y la moda de “lo verde”. Luego os daré mi opinión


En la fila del supermercado, el cajero le dice a una señora mayor que debería traer su propia bolsa, ya que las bolsas de plástico no son buenas para el medio ambiente. La señora pide disculpas y explica: “Es que no había esta moda verde en mis tiempos.” El empleado le contestó: “Ese es ahora nuestro problema. Su generación no puso suficiente cuidado en conservar el medio ambiente.” Tiene razón: nuestra generación no tenía esa moda verde en esos tiempos: En aquel entonces, las botellas de leche, las botellas de gaseosa y las de cerveza se devolvían a la tienda. La tienda las enviaba de nuevo a la fábrica para ser lavadas y esterilizadas antes de llenarlas de nuevo, de manera que se podían usar las mismas botellas una y otra vez. Así, realmente las reciclaban. Pero lleva razón, no teníamos esta moda verde en nuestros tiempos. Subíamos las escaleras, porque no había escaleras mecánicas en cada comercio ni oficina. Íbamos andando a las tiendas en lugar de ir en coches de 300 caballos de potencia cada vez que necesitábamos recorrer 200 metros . Pero tiene Vd. toda la razón. No teníamos la moda verde en nuestros días. Por entonces, lavábamos los pañales de los bebés porque no los había desechables. Secábamos la ropa en tendederos, no en secadoras que funcionan con 220 voltios. La energía solar y la eólica secaban verdaderamente nuestra ropa. Los chicos usaban la ropa de sus hermanos mayores, no siempre modelitos nuevos. Pero está en lo cierto: no teníamos una moda verde en nuestros días. Entonces teníamos una televisión, o radio, en casa, no un televisor en cada habitación. Y la TV tenía una pantallita del tamaño de un pañuelo, no una pantallota del tamaño de un estadio de futbol. En la cocina, molíamos y batíamos a mano, porque no había máquinas eléctricas que lo hiciesen por nosotros. Cuando empaquetábamos algo frágil para enviarlo por correo, usábamos periódicos arrugados para protegerlo, no cartones preformados o bolitas de plástico. En esos tiempos no arrancábamos un motor y quemábamos gasolina sólo para cortar el césped; usábamos una podadora que funcionaba a músculo. Hacíamos ejercicio trabajando, así que no necesitábamos ir a un gimnasio para correr sobre cintas mecánicas que funcionan con electricidad. Pero claro que está Vd. en lo cierto: no había en esos tiempos una moda verde. Bebíamos del grifo cuando teníamos sed, en lugar de usar vasitos o botellas de plástico cada vez que teníamos que tomar agua. Recargábamos las estilográficas con tinta, en lugar de comprar una nueva y cambiábamos las cuchillas de afeitar en vez de tirar a la basura toda la maquina afeitadora sólo porque la hoja perdió su filo. Pero,eso sí, no teníamos una moda verde por entonces. En aquellos tiempos, la gente tomaba el tranvía o el autobús y los chicos iban en sus bicicletas a la escuela o andando, en lugar de usar a su mamá como taxista las 24 horas. Teníamos un enchufe en cada habitación, no un regleta de enchufes para alimentar una docena de artefactos. Y no necesitábamos un aparato electrónico para recibir señales desde satélites situados a miles de kilómetros de distancia en el espacio para encontrar la pizzería más próxima. Así que me parece lógico que la actual generación se queje continuamente de lo irresponsables que éramos los ahora viejos por no tener esta maravillosa moda verde en nuestros tiempos.
Cuando muchos de vosotros me preguntáis cuál es la dieta perfecta, ya sabéis lo que os digo: la de los abuelos y bisabuelos, no sólo comían mejor con menos alimentos a su disposición, además se movían cada día unos 10 km de media y hacían trabajo de fuerza por necesidad…


Bueno, yo estoy de acuerdo en unas cosas y en otras no. Este texto, como os digo, ha generado una legión de seguidores incondicionales. Parece que añoramos el pasado
No sé cuándo, dónde y en  qué familias nacieron los abuelos de quien ha escrito estos párrafos. Pero yo sí que os aseguro que mis cuatro abuelos siempre me decían que estos tiempos son infinitamente mejores y que ellos habían pasado muchas penurias en su juventud. Mis abuelos no tuvieron tele ni grande ni pequeña. En su casa no había cervezas ni gaseosas. Ni coches, de hecho no tenían carnet de conducir. No tenían estilográfica. Y a los nueve años dejaron la escuela para ir a trabajar como mulas.
Los críos a principio de siglo morían como moscas por una simple diarrea o una tosferina. Los hombres a los cuarenta años parecía que tuviesen los ochenta de ahora.  Las mujeres no votaban ni tenían derecho a tener cuenta bancaria. No podían ni viajar solas sin un certificado. Eso es el pasado, junto con otra forma de vivir más sencilla y con menos prisas como la que se ha descrito en el párrafo que he transcrito.
Pero los tiempos son los que son, no podemos “coger lo que nos interesa” de unas épocas y renunciar a otras. Todo viene en el mismo paquete. Sí que estoy de acuerdo en que hay una serie de necesidades que nos hemos creado de las que podemos prescindir. Y eso lo digo yo, que tengo dos líneas de móvil y dos coches. Nuestros abuelos no pudieron elegir vivir de otra forma. Nosotros sí que podemos renunciar al mogollón de comodidades que nos rodean; lo que pasa que nadie lo hacemos entre otras cosas porque nos facilitan la vida

No añoro el pasado aunque a veces este presente me ponga de los nervios. El futuro ya veremos.

Ningún tiempo pasado fue mejor

domingo, 1 de septiembre de 2013

Como echo de menos Africa

A ver si se tranquilizan las cosas y se puede volver a bajar. Qué ganas tengo de ir a Uganda

http://vallacueravivecarricasrenacera.blogspot.com.es/2013/03/normal-0-21-false-false-false-es-x-none_4319.html